Leucemia Info

¿Qué es la leucemia?

La leucemia o leucosis es un cáncer de la sangre y de la médula ósea. La médula ósea es un tipo de tejido esponjoso que se encuentra en el interior de los grandes huesos y que produce células sanguíneas: leucocitos (glóbulos blancos), hematíes (glóbulos rojos) y plaquetas. Los glóbulos blancos son las células sanguíneas que intervienen en la defensa del organismo contra sustancias extrañas o agentes infecciosos. Los glóbulos rojos transportan oxígeno de los pulmones hacia los diferentes tejidos y órganos del cuerpo. Las plaquetas forman coágulos para controlar el sangrado (se adhieren a la superficie interna de la pared de los vasos sanguíneos en el lugar de la lesión y ocluyen el defecto de la pared vascular para que cicatrice). Las células madre, que se encuentran en la médula ósea, crean células que se convertirán en estos tres tipos de células sanguíneas en las debidas cantidades, por medio de un proceso denominado “diferenciación celular”. Al desarrollarse la leucemia, la médula ósea comienza a producir glóbulos blancos inmaduros, llamados “leucocitos clonales”, que no cumplen su objetivo, impidiendo que las demás células sanguíneas cumplan con su función. La leucemia puede clasificarse en síndromes mieloproliferativos o síndromes linfoproliferativos, según sea el tipo de leucocito afectado. Asimismo, cada síndrome puede ser crónico o agudo, dependiendo de la velocidad a la que se extienda la enfermedad. Las leucemias crónicas se extienden más lentamente que las agudas.

Hay cuatro tipos principales de leucemia:

1. Leucemia mieloide crónica (LMC)

2. Leucemia linfoide crónica (LLC)

3. Leucemia linfoide aguda o Leucemia Linfoblástica (LLA)

4. Leucemia mieloide aguda o Leucemia Mieloblástica (LMA)

Más información aquí

La leucemia no es el único tipo de cáncer de sangre, también se encuentran los Linfomas y Melanomas. Más información aquí.

¡La leucemia NO ES CONTAGIOSA!

Síntomas

Los síntomas más comunes de leucemia aguda son la hemorragia frecuente, o facilidad en la creación de hematomas (como resultado de la deficiencia de las plaquetas), palidez o debilitamiento general del cuerpo (consecuencia de la anemia), tendencia a las infecciones o mala cicatrización de pequeñas heridas (debido a la reducción de glóbulos blancos. Es posible que personas con leucemia crónica no padezcan síntoma alguno y sean diagnosticadas durante un chequeo médico rutinario. Es importante aclarar que los síntomas arriba mencionados son comunes a distintas enfermedades y por tanto no serán indicativos en todo caso de leucemia. Sin embargo, puesto que la leucemia aguda se extiende rápidamente y que un diagnóstico prematuro es clave para combatir la enfermedad, es recomendable pedir cita para un chequeo médico si se experimentan estos tipos de síntomas.

Posibles causas

La causa fundamental de la leucemia todavía se desconoce. La exposición crónica al benceno en el lugar de trabajo y la exposición a dosis elevadas de radiación iónica pueden ser causantes, sin embargo ninguna de éstas explica la mayoría de los casos.

Tratamiento

El objetivo final del tratamiento es conseguir la remisión absoluta, con ello nos referimos a una situación en la que no exista evidencia alguna de la enfermedad y que el paciente recupere un estado de buena salud. En casos leucemia aguda, una remisión completa que permanezca durante los cinco años siguientes al tratamiento, generalmente supondrá la desaparición de la enfermedad. Los centros de tratamiento indican un incremento en el número de personas que han logrado la remisión completa tras cinco años de tratamiento. Los tratamientos más típicos utilizados para combatir la leucemia son la quimioterapia y la radiación. La quimioterapia supone la eliminación de células anormales de la sangre mediante la inyección de drogas. Sin embargo, la quimioterapia no es selectiva por lo que también elimina las células buenas (ver “efectos secundarios” más abajo). Por ello, el paciente normalmente recibirá transfusiones de sangre como complemento a la terapia. También se utilizarán antibióticos para evitar o eliminar posibles infecciones. La radiación supone el uso de radiación iónica para romper las células malas. En muchos casos hará falta un trasplante de médula ósea para curar la leucemia. El trasplante consiste de una fuerte quimioterapia o radiación dirigida a erradicar la producción natural de células sanguíneas por el cuerpo, eliminando la enfermedad y seguido de una infusión de nuevas células madre para resumir las funciones normales de la médula. El procedimiento puede durar unos cuantos meses durante los cuales el paciente debe permanecer en aislamiento para prevenir infecciones mortales. Cuando la infusión de células madre provienen del propio paciente, estamos ante un trasplante autólogo. Si las células madre provienen de un donante, el trasplante se denomina alogénico. La continua investigación y desarrollo está llevando a una mejora de las drogas que en algunos casos pueden llevar a la curar la enfermedad sin la necesidad de un trasplante de médula

Efectos secundarios de la quimioterapia

No sólo las células malas son sensibles a la quimioterapia, sino también las células sanas. Esto significa que la quimioterapia tiene ciertos efectos secundarios que incluyen la deficiencia del sistema inmune, anemia, bajo nivel de plaquetas, pérdida de pelo, náuseas, diarrea, hemorroides, mucositis, y esterilidad temporánea. Los efectos secundarios dependen del tipo de droga utilizada, de la dosis y de las condiciones del paciente. Ciertas drogas pueden tener ciertos efectos específicos en el hígado, corazón o los pulmones, por lo que es importante hacer controles con regularidad antes, durante y después de la terapia. Los efectos secundarios no deberían de durar demasiado tiempo ya que las células normales tienden a reformarse después del final de la quimioterapia. Es posible limitar ciertos efectos secundarios (ej. las náuseas) con el uso de ciertas provisiones.

Cómo comportarse durante la quimioterapia

A. Dieta: una dieta equilibrada es imprescindible para asegurar un adecuado número de calorías y evitar la pérdida de peso. En caso de náuseas deberías de dirigirte a tu médico. En caso de pérdida del apetito puede ayudar el comer menos cantidades de comida pero más a menudo al día. Comer más a las horas del día en que uno se siente más fuerte, como en el desayuno. Comer cada pocas horas, antes de tener hambre, puede también ayudar con las náuseas ya que los retortijones de hambre pueden empeorar las náuseas. También es importante beber mucha agua y zumos para ayudar al cuerpo eliminar las toxinas de la quimioterapia. Tu médico debe aclararte si puedes beber cerveza o vino.

B. Higiene: Lavarse las manos a menudo reduce las posibilidades de contraer infecciones, mientras que una correcta higiene oral previene la mucositis.

C. Aspectos psicológicos: Si notas cambios en tu cuerpo o humor no te asustes. Habla con tu médico de ello.

D. Sexo: Es posible tener relaciones sexuales durante la quimioterapia siempre y cuando se ultimen todas las medidas de protección para evitar contraer infecciones, así como evitar hacer daño al feto.

E. Uso de otros medicamentos: Siempre recurre a tu médico para asegurar la compatibilidad y evitar interacciones.

F. Trabajo: Es posible continuar trabajando y estudiando si tu cuerpo te lo permite, pero siempre ten en mente que la mayor prioridad es combatir la leucemia, y puedes necesitar más reposo que de costumbre.

¿Cómo ayudar a amigos o familiares con leucemia?

El tratamiento de la leucemia puede ser severo para el paciente tanto física como psicológicamente. Pasar mucho tiempo en aislamiento es duro y es muy fácil perder la motivación. Debes de hacer saber a tu amigo o familiar que estás ahí para él, hacerle saber cuánto le hechas de menos y que no ves la hora de tenerle otra vez contigo, así nunca olvidará la maravillosa recompensa que le espera si mantiene la fuerza: volver a la vida. Ten en mente que los pacientes de leucemia tienen mayores probabilidades de enfermar porque la quimioterapia baja sus niveles de células blancas (las células que combaten las infecciones del cuerpo), por ello deberás lavarte las manos más a menudo, y si tienes un poco de gripe o tos o algo de mocos, deberás mantener las distancias. También los pacientes estarán más débiles y no siempre podrán tomar parte en todo tipo de actividades. Asegúrate de organizar o invitarle a actividades en las que pueda participar. Para más información sobre adolescentes con cáncer refiérete a este link.

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